LIBRO - CATÁLOGO HAITZ DE DIEGO
Pintar como testimonio: OLÍMPICOS COLECCIONES En el deporte, como en el arte, y en general como en todas las facetas de la vida, algunas de las me- jores enseñanzas son el extracto de los errores. La vida es una competición, esencialmente con uno mismo, y superar las distintas etapas implica esfuerzo y superación, enfrentarse y aceptar con humildad los resultados, incluso los más inespera- dos, en un ejercicio de automotivación y resiliencia. Quizás ese sea el motivo por el que Haitz dedi- ca una pequeña pero interesante serie al deporte de élite, fijándose en algunas de las escenas que más llamaron su atención durante la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona en el año 1992. Son muchas las analogías. Entran en juego el talento, de la mano del esfuerzo; la inspiración, de la mano de la confianza en uno mismo y en su potencial. Es el trabajo continuado del día a día, el desaliento, la esperanza, el miedo, la pasión, lo que permite avanzar, crecer, mejorar. Alcanzar la meta es tan solo la consecuencia lógica de lo anterior. A través de dos formas de expresión tan aparentemente dispares como son el ejercicio del deporte y el del arte, el ser humano accede a un nivel superior, tanto de empeño como de enarde- cimiento. Es una comunión entre cultura espiritual y corporal. El paralelismo entre ambas disciplinas quedaba especialmente bien reflejado en la propia naturaleza de los juegos olímpicos en su concep- ción primigenia. Los artistas clásicos, fascinados por la armonía y la perfección plástica del cuerpo en movimiento, representaron a atletas adoptando poses más proclives a la exhibición que a la com- petición, algo que cambió radicalmente cuando el deporte de élite se convirtió en espectáculo de masas, alcanzando un prestigio nunca antes visto. Es entonces cuando el arte vuelve a volcarse en la representación, tan estética como dramática, de la figura del atleta moderno convertido en un nuevo gladiador. La visión de Haitz en este sentido cobra especial interés habida cuenta de su pasión por el deporte, algo que deja latente en sus obras, enfocadas en ese preciso instante en el que, tanto el atleta como el artista, consiguen ir más allá de la mera perfec- ción técnica que les permite su oficio y prepara - ción, para adentrarse en un territorio más elevado, más estético, más fascinante. Y justo ahí está la convergencia. Ahí se rozan. Puede que sea así porque ambas, una vez se han elevado por enci- ma de lo mundano, sobrevuelan escenarios más propios del ilusionismo y de esa ansia mortal por romper moldes, por alcanzar lo inalcanzable y ac- ceder a un pedazo de eternidad. Barcelona 92 , 2019 Acrílico sobre lienzo Acrylic on Canvas 50 cm x 70 cm 88
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